El tiempo, al que llaman oro

La gente ocupada es la que es más importante, siempre está de un lado hacia otro, moviéndose a cada ritmo que ellos mismos se marcan.

"Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte", dice Jaime Sabines en su poema "Los amorosos". Pero andan así por su desesperación del amor.

Los padres de ahora siempre estamos ocupados, no tenemos tiempo porque hay que hacer tantas cosas, las cuentas por ejemplo. El ejecutivo que tiene su agenda ocupada, entre desayunos, juntas y más comidas que terminan en solamente cuentas que al final nadie quiere pagar. Siempre la empresa en sus gastos de representación.

No hablamos de administrar el tiempo, hablamos de administrarnos a nosotros; de utilizar más el verbo escuchar que el verbo hablar. Que no necesariamente el estar te hace entender y cuando quieres actuar sobre lo entendido buscas la responsabilidad del que no estuvo para dirigir lo que no sabes.

El líder debe escuchar a su equipo, entender las necesidades de la tarea, para acercar las respuestas o soluciones que necesita el equipo y llegar a cumplir en los tiempos establecidos. El vendedor debe escuchar a su cliente para detallar en la orden de compra cada una de las necesidades por las que te compra a ti y no a tu competencia. Así cada uno de la oficina debe escuchar para poder entender las necesidades de cada departamento y dar lo que se necesita de cada uno. El emprendedor escucha la necesidad del cliente. La pareja también escucha al otro para entender.

Date tiempo de escuchar, ten el tiempo de entender; pero más importante: date el tiempo para ti.