La mejor decisión
Muchas veces nos encontramos en una disyuntiva sobre ¿cuál es la mejor decisión que debemos tomar?. Cualquiera que sea nuestra profesión o responsabilidad estamos diariamente expuestos a tomar decisiones.
Mi padre siempre me aconseja que antes de decidir, exponga mis ideas o decisiones sobre tipos de escenarios: el optimista, el neutro y el pesimista; de tal forma podría preparar una estrategia sobre cualquier resultado.
Pero más que hablar de las métodos o consejos para tomar la mejor decisión, debemos de ver ahora el resultado de las decisiones que se han tomado. Es decir, analizar el qué hemos obtenido con lo que hemos decidido.
El aprendizaje nos permite un crecimiento para desarrollo y realización de nuestros objetivos, si nuestra decisión nos llevó a un resultado que no era precisamente lo que esperábamos, es muy importante tomar esa lección y ponerla en nuestro acervo interno de conocimiento; pero también si el resultado fue lo que esperábamos o superó nuestras expectativas, guardar ese conocimiento. Todo esto, para ponerlo en práctica y así contar con experiencia propia sobre nuestras futuras decisiones.
La mejor decisión siempre será la que tomas con esa libertad de diferenciar lo bueno y lo malo de la misma, las consecuencias o responsabilidades que implican decidir. Si no lo haces por cuenta propia, estarás siempre expuesto incapacidad de decisión propia y sobre todo, no crecer como persona o profesional poniendo en práctica tu experiencia.
